El control de esfínteres es una situación que
en ocasiones despierta mucha angustia en los padres y llega a originar
situaciones de tensión con los hijos; incluso se presta a competencia entre
otros niños de la misma edad, calificando de esta forma el grado de desarrollo
psicomotor, obediencia, estimulación, etcétera, siendo frecuente que secundario
a esto se den actitudes de maltrato a los niños.
¿A
qué edad inicia el control de esfínteres?
La edad de inicio de control de
esfínter vesical (orina) y anal varía de un niño a otro, pero en términos
generales va de los 18 a los 24 meses, en efecto esto depende del grado de
madurez y desarrollo de músculos y nervios que hacen posible el control
voluntario de los esfínteres; el control de la defecación suele ser primero que
el de esfínter vesical, lo cual puede iniciar como incomodidad del niño ante la
presencia de un pañal sucio, esto es más marcado cuando hay materia fecal,
tolerando por más tiempo un pañal húmedo con orina.
La edad de inicio en el control de
esfínteres también puede variar de acuerdo al grado de estimulación y
convencimiento que las madres ejercen sobre el pequeño para lograrlo, el medio
ambiente que le rodea y las presiones a su alrededor.
¿Existen otros factores además de la madurez
física que intervengan en el control de esfínteres?
Sí, de hecho no sólo el adecuado desarrollo
físico participa en el control de los esfínteres, interviene la relación madre
hijo, la participación de otras personas que están al cuidado de los niños, es
decir aquellas personas que se encargan de establecer límites, además de
aquellos que se encargan de estimularlos o mantener una relación cordial, sin
maltrato ni presión para lograr el control a temprana edad. Las actividades en
grupo que se desarrollan en guarderías participan notablemente en el alcance
del control, siempre y cuando estas actividades se den bajo un ambiente
agradable, sin la participación de castigos, obligar o ridiculizar a los niños
que no contribuyen a alcanzar la meta deseada. Los hábitos intestinales también
juegan un papel muy importante, pues un niño que padece estreñimiento por lo
general presentará dolor al evacuar, y siempre que pueda tratará de evitarlo,
lo cual hará difícil el proceso de control, inclusive traerá esto como
consecuencia la retención voluntaria de materia fecal creando otro tipo de
problemas intestinales, así mismo los niños que cursan con cuadros
intermitentes de diarrea, pudieran presentar aparentes retrocesos cuando ya
controlaban y de repente se vuelven incontinentes dada la urgencia de evacuar.
En otras circunstancias se da el caso de el niño que se encuentra en etapa de
inicio de control de esfínteres y se asocia la llegada del hermanito, al
observar los cuidados del nuevo bebé y el cambio de pañal, los niños presentan
entonces regresiones y requieren de volver a utilizar el pañal.
¿Cómo
puedo iniciar el adiestramiento de mi hijo para el control de esfínteres?
Es muy
importante lograr que el proceso del control de esfínteres sea algo natural, no
obligado, hacer que el niño vea a otras personas hacer uso del sanitario,
familiarizarse con el inodoro u orinal (nica o escusado) que va a utilizar, que
no le genere angustia. Realizar esta actividad en grupo cuando acuden a
guarderías favorece el proceso; hacer comentarios positivos al niño cuando
empieza a avisar para ir al baño, le hará darse cuenta de que tuvo una actitud
positiva, mas no se deberán hacer manifestaciones excesivas, pues debemos
recordar que es sólo un proceso de aprendizaje más como comer con cubiertos por
ejemplo, de tal forma que no vamos a centrar tanto la atención en dicho
proceso.
Se
debe utilizar ropa cómoda que le facilite al pequeño despojarse de la misma
cuando sienta el deseo de orinar o evacuar, el calzón entrenador puede ser de
utilidad, la ropa complicada o apretada puede obstaculizar las maniobras cuando
el niño tiene la urgencia y no dispone aún de mucho control como para esperar a
quitarse la ropa y "que no le gane la pipí". Favorecer un horario es
una medida que auxilia el hábito, esto es, si conocemos el patrón de
evacuaciones de un niño y sabemos que suele defecar dos o tres veces al día, se
le puede invitar a usar el baño u orinal a esas horas, para tratar de irlo
acostumbrando al uso de las instalaciones.
Si no
existe un horario habitual, tratar de conocer las señales que un niño
manifiesta cuando quiere orinar o incluso cuando empiezan a aislarse en algún
sitio para poder defecar, es entonces cuando uno puede con sutileza llevarle al
baño, evitando inhibirle el deseo de micción (orinar) o evacuar, es decir evite
expresiones como "córrele antes de que te gane".
¿Qué medidas debo evitar para lograr
un control de esfínteres adecuado?
Es de vital importancia evitar
las conductas hostiles y agresivas, no compararlo con otros niños ni
ridiculizarlo o ponerlo públicamente en evidencia, evitar golpes o castigos, ya
que esto sólo generará angustia en el niño y deteriora la relación madre hijo,
en algunas ocasiones la dificultad en el proceso de control de esfínteres trae
como consecuencia retención voluntaria de orina y materia fecal que
posteriormente evoluciona a problemas de salud.
En el proceso de educación para el
inicio de control de esfínteres interviene el desarrollo físico adecuado, un
ambiente familiar adecuado y un entorno social en general que facilite un
evento tan natural como éste.

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